miércoles, 18 de enero de 2017

Todo es Relativo

Una antigua parábola cuenta la historia de un viejo sabio vivía  en el campo con su nieto. "Un día el joven llega muy agitado a la casa donde vivían gritando: que desgracia! Se ha escapado nuestro único caballo!. Impasible y sin levantar la cabeza de lo que estaba haciendo el sabio exclamó: todo es relativo. A los pocos días entra otra vez agitado el joven y exclama: Que alegría! el caballo ha vuelto y a traído con él una yegua expléndida. El viejo dijo ante la atónita mirada del muchacho: Eso es relativo. A los pocos días el joven montando a la yegua por primera vez se cae y se rompe una pierna. Como pudo, llegó a la casa y con dolor le dice a su abuelo. Que desgracia! Me he quebrado una pierna!. Sereno, el anciano responde: todo es relativo. A los pocos días llegan una comitiva de soldados para en listar jóvenes para la guerra. Al ver al muchacho con su pie entablillado siguen su camino. Esta vez el joven no dijo nada. Había comprendido que gracias a la rotura de su pierna había escapado de una muerte segura en la guerra. Y que si no se hubiese escapado el caballo no habría traído a la yegua. Cuando unas muchachas del pueblo, enteradas del accidente van a verlo exclaman. Que horrible! Que desgracia! El muchacho, con una sonrisa en los labios exclama: Todo es relativo". Observemos. Cuantas veces al día emitimos juicios? Cuantas veces al día por cosas que nos suceden a nosotros, a familiares, a amigos o que vemos por televisión nos alegran, nos entristecen, o nos hacen producir exclamaciones y frases cargadas de emoción?. De amor o de odio? De indignación o placer?. Esas sensaciones de dolor recordado perduran varios días, o nos impiden dormir en la noche. Cambian nuestro humor según estas sean. Somos como un péndulo. Las emociones nos llevan de un lado a otro. Esta parábola zen nos enseña que todo es relativo. Que lo que hoy nos alegra mañana puede entristecernos y viceversa. Si pudiésemos ver la relatividad de todas las cosas seríamos más serenos, más calmos, más sabios. El péndulo estaría en equilibrio, en su centro. Los árboles son así. Un viento intenso puede hacer inclinar sus ramas de un lado u otro, pero siempre vuelve a su centro. Aprendamos de él, mantengamos el equilibrio. Y  por sobre todas las cosas observemos la relatividad de todo suceso. Rumi, poeta del siglo XII lo describe así "Renuncia a la recompensa que merecías. Se feliz. No te lamentes por nada. No anheles nada. Lo que te ha de suceder, escrito esta en el Libro que hojea al azar el viento de la Eternidad" @SV